Memorias de un proyecto curatorial
La transformación de nuestro propio colectivo comenzó con un cambio de ritmo profundo, dejando atrás el latido de Pulso para encender la mirada de Lúmina, un desplazamiento conceptual donde la luz se convirtió en la fuerza necesaria para comprender y hacer visible aquello que el hábito institucional tiende a ocultar. Curar, desde esta nueva perspectiva, se transformó en el acto de alumbrar las sombras cotidianas de la universidad, tejiendo un puente de sentido continuo entre el arte, el espacio físico y la defensa de los derechos humanos. Fue así como decidimos desplazar los ojos desde el aula, históricamente consagrada como el epicentro del conocimiento, hacia las periferias internas y los viajes invisibles que ocurren en los pasillos, los ingresos, las escaleras y esos tiempos suspendidos del traslado cotidiano. Este trayecto curatorial dibujó su propia geografía viva, brotando en la puerta lateral del ingreso por la calle Entre Ríos, transitand...