Lo que nos dejó el acontecer de "Entre Aulas"
Ayer, el equipo Lúmina encendió una luz necesaria sobre rincones de nuestra universidad que muchas veces transitamos en piloto automático. El acontecimiento curatorial "Entre Aulas: cuerpos, recorridos y permanencias" tomó cuerpo desde el ingreso por la rampa de calle Entre Ríos hasta la Sala de Profesores, transformando el espacio físico en un territorio de profunda interpelación colectiva. No fue una muestra para contemplar pasivamente; fue una activación vivencial que nos obligó a mirar las barreras invisibilizadas de nuestra propia casa de estudios.
Las imágenes del encuentro capturan precisamente la potencia de este gesto curatorial: el registro de las corporalidades transitando los pasillos, la observación atenta de la arquitectura y la puesta en común de preguntas que incomodan pero transforman. ¿Garantiza realmente la universidad pública una accesibilidad plena para las personas mayores, o nos quedamos muchas veces en una inclusión aparente?
💡 Los aprendizajes del recorrido
El acontecimiento nos sumergió en los "espacios intermedios" —los pasillos, las rampas, los ingresos— demostrando que habitar la universidad va mucho más allá de estar sentado adentro de un salón. Entre los principales aprendizajes que nos dejó la jornada, destacamos:
El espacio físico habla: Una rampa mal diseñada, la falta de una baranda de apoyo o una puerta que dificulta el paso de una silla de ruedas son obstáculos reales que condicionan el deseo y el derecho de las personas mayores a seguir aprendiendo y socializando.
La autonomía como derecho: Validamos que una inclusión genuina exige condiciones materiales y espaciales para que los adultos mayores puedan circular de manera autónoma, legítima y segura, sin depender de la "amabilidad" de los demás para subsanar deficiencias edilicias crónicas.
La potencia de la mirada curatorial: Confirmamos que la curaduría es una herramienta política y pedagógica fundamental. Logró visibilizar las tensiones existentes entre los discursos normativos de derechos humanos y las realidades concretas de las trayectorias y corporalidades más grandes en nuestra facultad.
🎯 Los desafíos que se abren
El cierre de la jornada de ayer no es un punto final, sino el inicio de una serie de desafíos urgentes que el equipo Lúmina nos invita a sostener desde este blog y en la comunidad académica:
Romper el "viejismo" institucional: El gran reto es instalar el debate arquitectónico y humano de manera permanente, proyectando espacios inclusivos por diseño (como la necesidad de "zonas calmas" frente al barullo cotidiano) y no como parches agregados a posteriori.
Sostener el diálogo intergeneracional: Mantener vivas las instancias de intercambio con los estudiantes mayores para escuchar sus experiencias espaciales y asegurar que su presencia en la vida universitaria sea plena, autónoma e igualitaria.
Ver el bosquejo de los recorridos, las discusiones en torno a la accesibilidad material y el compromiso de quienes pusieron el cuerpo ayer nos demuestra que el espacio universitario debe ser habitable para todas las edades. "Entre Aulas" sembró una grieta sensible en la solemnidad del edificio: nos recordó que la universidad pública se defiende caminando y habitando sus espacios con igualdad.

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